
Si asumimos que poner el foco y acción en un sector en el que desarrollamos nuestro negocio es algo necesario, también lo es el hecho que ello conlleva y es que esto mismo nos sitúa en un marco que en creatividad conocemos como “caja”.
Para aprovechar ideas o conocimiento de otras “cajas” sin salir de la nuestra, necesariamente nos obliga a dejar la nuestra lo suficientemente abierta como para poder dar entrada a conocimiento, descubrimientos o ideas de otros sectores (cajas) y así aprovecharlos para impulsar nuestra capacidad de innovación.
Esto último es lo que conocemos como Analogical Transfer y está íntimamente relacionado con conceptos tales como Cross-industry innovation, Cross-pollination, Lateral analogy, analogical reasoning y Exaptation.
“La verdadera ventaja competitiva no está en saber más dentro de un área, sino en saber mirar más allà de ella”.
Hay muchos ejemplos de ello en nuestra vida cotidiana, como el radar, el velcro o la omnipresente wifi, pero vamos a hablar de uno que nos impactó por lo poco que tiene que ver el fin para el que fue descubierto, con una de sus revolucionarias aplicaciones.
Estamos hablando de conectar la industria militar/armamentística con la medicina y es un ejemplo literal de Exaptation.
La Ecografía
Como su nombre indica, es una tecnología que permite representar un cuerpo u objeto gráficamente a partir del “eco” de una señal acústica (aunque no audible).
Su origen está en un lugar tan improbable como la tecnología militar de detección submarina.
Para entender esta historia, conviene recordar algo fundamental: la acústica no es solo el estudio del sonido que oímos, sino el estudio de todas las ondas mecánicas que viajan por un medio. Desde los infrasonidos hasta los ultrasonidos que jamás podremos percibir, pero que podemos aprovechar.
A finales del siglo XIX, con el descubrimiento de la piezoelectricidad por los hermanos Curie, se abrió la puerta tecnológica que permitiría generar y detectar estas ondas de alta frecuencia. Sin embargo, durante décadas nadie imaginó que servirían para mirar dentro del cuerpo humano.
¿Cómo empezó todo?
Durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, el interés por detectar submarinos impulsó el desarrollo del SONAR: un sistema de emisión y recepción de ondas acústicas para localizar objetos sumergidos. La industria bélica perfeccionó transductores, pulsos, sistemas de amplificación y técnicas de análisis de eco.
Aunque el objetivo era puramente militar, estaban sentando las bases de algo mucho más grande: la capacidad de “ver” mediante sonido reflejado.
Cuando la medicina pensó fuera de la caja
En los años 40 y 50, investigadores como Karl Dussik, George Ludwig o John Wild empezaron a experimentar con ultrasonidos para detectar masas internas. No venían del mundo militar, pero conocían, o aprovecharon, los conocimientos y dispositivos desarrollados para otros fines.
Un neurólogo, un cirujano, un físico y un ingeniero naval podían coincidir en congresos, artículos o simplemente en conversaciones de pasillo. Uno hablaba de defectos en placas metálicas; otro, de masas abdominales.
No obstante, fue el encuentro a comienzos de los años 60 entre el obstetra Ian Donald y el ingeniero Tom Brown, que venía del mundo de los detectores de fallos industriales basados en ultrasonidos, de donde surgió una colaboración cuyo resultado sería el Diasonograph primer equipo de ecografía obstétrica moderna.
La historia de la ecografía demuestra una regla que vale para cualquier sector:
«Cuando dos disciplinas se encuentran, aparece un espacio fértil donde nacen las ideas que cambian el mundo. Las grandes innovaciones no surgen dentro de las paredes de una disciplina, sino en las intersecciones»
Cuando un profesional se atreve a mirar fuera de su campo, ya sea un médico, un ingeniero, un diseñador o un creador, logra combinar piezas que nunca antes habían sido colocadas juntas.
La lección para nosotros
Un ejemplo perfecto de cómo la colaboración, la curiosidad y el cruce entre dos disciplinas distantes puede generar soluciones que transforman vidas.
Hoy, en un momento donde las industrias están más conectadas que nunca, la verdadera ventaja competitiva no está solo en saber más dentro de un área, sino fuera de ella.